28
ene
11

Fábula del niño imbécil

Hace poco tiempo, en una tierra muy cercana, existió un niño que no sabía qué quería ser de mayor. Apenas empezó a andar, su padre lo llevó a pasear por la ciudad donde vivían. El niño miraba fascinado los edificios, le encantaba ir en brazos de papá a ver construcciones cada vez más altas y espectaculares. Pasó el tiempo y el niño aprendió a hablar. Le preguntó a su padre quién construía los edificios; orgulloso de su hijo, el padre le contestó: “Los arquitectos”. Y el niño decidió ser arquitecto, lo que llenó al padre de dicha.

Pocos años después pasaron por un edificio en obras. El pequeño ya iba al colegio. Miró a los hombres que construían el edificio y le comentó a su padre: “Mira papá, arquitectos haciendo su trabajo. Algún día yo me pondré uno de esos monos azules y seré como ellos”. El padre le explicó que esos hombres no eran arquitectos, sino albañiles que trabajaban duramente de sol a sol por un sueldo escaso. Le explicó que llevaban a cabo el trabajo que el arquitecto  hacía previamente sobre el papel. Al niño desde entonces dejaron de interesarle los edificios. Ya no quería ser arquitecto, y menos aún albañil.

El niño siguió creciendo. Una tarde, mientras volvía del instituto, vio un edificio ardiendo. Era el mismo edificio que años antes contempló mientras lo construían. Enseguida apareció un camión rojo lleno de hombres con cascos amarillos que sofocaron el fuego entre los aplausos de los viandantes. Al llegar a casa, el niño dijo a su padre que quería ser bombero. El padre, ya algo mayor, sonrió. Le dijo a su hijo que eso estaba muy bien, pero aprovechó para advertirle de que las pruebas para llegar a bombero eran muy duras, sólo llegaban unos pocos que, además, ponían a menudo su vida en peligro para salvar a otros que ni siquiera conocían. El muchacho se horrorizó. Había que ser muy valiente, así que decidió que no quería ser bombero.

Los años siguieron pasando, el muchacho se hizo adulto y creció sin oficio ni beneficio. No estudió, todo le parecía demasiado difícil porque había que esforzarse. Intentó trabajar en algunas cosas, pero duraba muy pocos días por su falta de interés y su apatía. El padre era ya un anciano, pero aún mantenía a su hijo con la ridícula pensión que recibía. En su lecho de muerte, viendo la que se le venía encima a su hijo sin la eterna protección que le había dado, decidió darle un consejo:

“Hijo, voy a morir muy pronto y no te podré seguir manteniendo. Tendrás que ganarte la vida por ti mismo. He intentado hacer de ti un hombre de provecho, pero me ha sido imposible. No eres ni listo, ni trabajador, ni buena persona. Sólo te queda una opción. ¿Recuerdas el edificio que viste edificarse y después arder?”. El hijo asintió mientras el padre continuaba:

“Ese edificio se restauró tras el incendio. Se lo apropió una gente despreciable en una subasta y formaron allí la AVTM: Agrupación de Vagos, Tontos y Maleantes. Vete con ellos, es tu única opción de vivir de la única forma que sabes; sin dar un palo al agua”. El padre murió poco después.

El hijo obedeció y acudió al edificio que le había dicho su anciano padre momentos antes de morir. Desde su entrada en la agrupación de vagos, tontos y maleantes, vivió sin ningún tipo de estrechez económica. Sólo le pidieron ser fiel a las siglas de la agrupación, lo que él por supuesto cumplió. Fue la única cosa que hizo por sí mismo en su larga y exitosa carrera como político.

Advertisement

6 Respuestas a “Fábula del niño imbécil”


  1. 10 febrero 2011 a las 13:30

    Alucinante. Me ha recordado algunos momentos de los libros de Borges. Muchas gracias por una historia tan bella.
    Hay que tomarselo todo al pie de la letra. Por el bien de cada uno, y de todos.
    Hace unos días oía a Punset en su programa “Redes” hablar con un psiquiatra “cientifico de la sociedades de personas” de Edimburgo (England). Proponían que la educación de la escuela debía evolucionar, y puesto que a los padres les es imposible enseñar mejor a sus hijos. La escuela enseñara a todos a vivir mejor.
    Esto suponía enseñar a los niños que era mejor para ellos, y para todos ser buena persona, honesto, fiel, con buenos principios, y formas de vivir. Enseñándo valores que mejorarían a los niños como personas, y su relación con los demás. Consiguiendo al fin en un futuro, que todos fueramos de verdad, y no la mentira que muchos llegan a ser. Para si mismos, y para los demás.
    Porque hasta el peor criminal se justifica a si mismo para verse maravilloso.

    Hace poco tiempo más que vi también un documental en La 2 sobre “la obsolescencia programada”:

    http://bicienmadrid.blogspot.com/2011/01/la-historia-secreta-de-la-obsolescencia.html

    Contaban como a principios de 1900 los fabricantes de bombillas descubrieron que cada vez producian mejor, y había bombillas que nunca se estropeaban. Por lo que se reunieron, y decidieron que a partir de entonces buscarían la forma para fabricar bombillas que como máximo durasen 1000 horas.
    Asi, y en casi todos los productos se implanto este criterio. Por lo que estamos viviendo sobre una falsa sociedad del trabajo, en la que producimos de forma falasa, para que todo siga funcionando de forma falsa, y los de siempre ganen de forma real más que nunca. Es como caminar sobre arenas movedizas. Que os parece ?

    • 11 febrero 2011 a las 18:29

      He oído hablar muy bien de ese documental, tengo muchas ganas de verlo. Además ayer escuché en la radio un debate sobre el tema de la “obsolescencia programada”. Es increíble, todo está dirigido de tal forma para que los de siempre se sigan forrando eternamente.

  2. 6 febrero 2011 a las 16:47

    ¿¡Y no tuvo que esforzarse!?

  3. 5 Jose Miguel
    29 enero 2011 a las 1:06

    Que interesante, no conocía yo la noticia de que el congreso hubiese ardido y restaurado


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Introduce aquí tu email y recibirás las actualizaciones de "El ojo ajeno" en tu correo. ¡Gracias!

Únete a otros 33 seguidores

Sígueme en Twitter!!

Calendario

enero 2011
L M X J V S D
« dic   mar »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 33 seguidores